LA SERESANA CON EL TROMPO


Bueno, Francisco Navarro Lucena me ha mandado esta historia donde nos cuenta como jugábamos al TROMPO. Yo también la recuerdo como él la describe.
   

El juego del trompo era de esta manera.

 

 Se hacia una ceresana o seresana, como llamabamos a la circunferencia que dibujábamos en el suelo, bien con el sumber (zumbel), o cuerda que servía para hacer bailar (echar el trompo) siendo la largura del zumbel el radio de la ceresana.

 

“Para comenzar a jugar, se enrolla el zumbel de manera ascendente por el cono del trompo y el otro extremo de la cuerda se enrolla al dedo índice o terminaba en una chapa que hacíamos con las tapas de las botellas (los Platillos como les llamábamos) a la que hacíamos un agujero y pasábamos el zumbel anudándolo al otro lado y luego colocábamos entre los dedos medio y anular. Luego se lanza el trompo jalando fuerte la cuerda, de manera que empiece a girar cuando toque el suelo”

 

Desde fuera de este círculo se lanzaba hacia dentro el trompo teniendo este que quedar en el interior, si bailaba, es decir giraba sobre su eje, y se salia de la ceresana, podias lanzarlo otra vez, cuando te correspondiera, según el número de jugadores.

 

Si el trompo no bailaba, tenía que quedarse este en el centro de la ceresana, hasta que alguno de los que te seguían, cuando tiraban su trompo, le daba al tuyo y lo lanzaba fuera de ella.

 

Si bailaba, pero no se salía de la ceresana es decir quedaba bailando dentro el siguiente jugador podía lanzar su trompo contra el tuyo para intentar sacarlo del circulo igual que hacía con los que estaban presos por no haber bailado y si al terminar de girar no se salía de la ceresana quedaba preso en el centro con los demas.

 

Así podían quedar dentro de la misma tantos trompos como jugadores había, menos uno que sería el del campeón de esa partida.

También se daba la picaresca individual; había jugador que afilaba la punta de acero de su trompo y sacaba chichas, astillas del trompo que estaba en el centro, otros le cambiaban la punta al trompo poniendo una clavo de los que se usan para herrar los caballos, estos corrían más y se salían de la ceresana con mayor facilidad a estos trompos les llamabamos correcalles.

 

 

   
 

 

Habia varios tipos de trompos: Los pequeños que llamábamos piripis y los grandes de barriga muy ancha que eran los pastorones.