DIARIO CÓRDOBA  
Sábado, 23 de diciembre del 2006 PROVINCIA/ GUADAJOZ
 

Por un oasis en el desierto

Una familia de acogida pone en marcha una campaña en Espejo con la que pretende ayudar a los niños saharauis

saray

►► Recuerdo > Soumehia (izquierda) junto a sus amigas el verano pasado.

SARAY CRESPO
ESPEJO
Érase una vez una niña saharaui de 10 años que fue a pasar el ve rano con una familia de Espejo. Soumehia, que así se llamaba, era muy cariñosa. "Mamá, papá", decía a Toñi y a Loren. "Hermana Lola, hermano Loren", a sus hijos. La pequeña se ganó el corazón de todos. Entre risas y juegos, pasaron los meses de verano y Soumehia debía vol­ver a casa. La despedida fue tris­te. Todos lloraron. Pero a la vez, eran felices. La niña estaba de­seosa de enseñar a su familia biológica todo lo que había aprendido y los demás se sentían satisfechos de haberla ayudado. Y colorín colorado, es­te cuento ¿se ha acabado? No, la historia no termina aquí. "Cuando se fue nos dejó un vacío muy grande", cuenta Toñi Vega. Por eso, pensó que la pe­queña podría pasar algún tiem­po en Espejo ahora que llega la Navidad o en Semana Santa. In­mediatamente, se puso en con­tacto con la asociación Amigos de los Niños Saharauis para sa­ber cómo podía hacer realidad lo que se quedó solo en un sueño. "Cuál fue mi sorpresa cuando me explicaron que no era fácil traerla". Sin pasaporte no pueden salir. 'Tan solo se les permite en verano gracias a las asociaciones y familias queofrecemos nuestras casas".Para conseguir un pasaporte deben ir a más de 500 kilómetros del campamento, sin medio de loco­moción. "Para una niña de 10 años, imposible". Pero Toñi no cesó en su empeño. "Ella no puede venir, tendríamos que ir nosotros". Sin embargo, esta so­lución tampoco era fácil. "Como viven en un campamento de re­fugiados, no se puede entrar con coches particulares".
Una decepción tras otra, llegó la Navidad. "Cuando estaba comprando y preparando las cosas y pensé en cómo la chi­quilla estaba allí se me hizo un nudo..." Emocionada, cuenta cómo decidió que había que ha­cer algo para que la gente cono­ciese la situación en la que vi­ven los niños saharauis. Contan­do su experiencia, redactó una emotiva carta que hizo llegar a los colectivos de Espejo para convocarlos a una reunión.
Se batieron todos los récords. El pueblo se volcó, aportó sus ideas y se decidió celebrar hoy una cena solidaria en Los Ami­gos de Espejo, seguida de una fiesta. Además, en las tiendas se recogen alimentos y artículos de aseo personal. Igualmente, se ha abierto en Cajasur la cuenta 2024-0028-92-3300012827. Los Reyes Magos, cargados con el re­sultado de esta solidaridad, lle­garán al desierto en febrero. =

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